Entrevista a José Luis Toribio de “adictosalosviajes.com” : ” lo importante al viajar no es lo que ves, sino lo que experimentas”

Entrevista a J.L Torribio de adictosalosviajes.com

José Luis torribio "adictosalosviajes.com"

Tenemos el pacer de recibir en nuestra entrevista de los lunes a José Luis Toribio, el alma del blog adictosalosviajes.com, un maravilloso sitio donde ver y hablar sobre viajes y cuya filosofía nos va a explicar con sus propias palabras… ” “Adictos a los viajes.com” es un blog de viajes comunitario con aventuras, experiencias, consejos y fotografías de nuestros bloggers, verdaderos adictos a los viajes. La idea es contar con varias voces, varios estilos y varias áreas de conocimiento para que sea algo completo, interesante y con una gran proyección.”

 Hoy vamos a escuchar la voz de José Luis…

¿Te consideras viajero o turista? ¿Por qué?

Buena cuestión para comenzar. Esta es una de las preguntas que más me han hecho… Un turista es aquel que viaja por placer (y yo lo hago) y un viajero es aquel que relata un viaje (y yo también lo hago), así que… ¿podría decirse que soy un “viajero turista”?

¿Cómo sueles organizar tus viajes? ¿Internet, en destino, a través de blogs …etc.?

Lo primero que hago es mirar información general del destino (geografía, moneda, tiempo…) y luego comienzo a leer experiencias de otros bloggers de viaje que ya han visitado el lugar adonde viajaré. Empiezo a tomar notas, a seleccionar ciudades que quiero visitar, a trazar un posible itinerario… Luego complemento toda esta información con guías de viaje. Generalmente hago un plan general, pero me gusta bastante la improvisación cuando viajo, la sensación de libertad, de poder cambiar los planes en el último minuto, por lo que a veces ese plan que llevaba en mente se ve modificado.

¿Cuál es el objeto sin el cual no puedes viajar?

¿Sólo puedo elegir uno? Diría que la cámara de fotos (aunque sea la del móvil) o un cuaderno y un boli. Necesito dejar “materializado” lo que veo y lo que siento para luego compartirlo, ya sea en imágenes o en relatos. Me cuesta imaginar no poder escribir durante la noche las anécdotas del día o las sensaciones que experimento al tomar un café en una plaza perdida de algún pueblo…

¿Alguna anécdota graciosa que te haya ocurrido en un viaje?

En China tuve muchas anécdotas relacionadas con la comunicación. Recuerdo una vez que tenía que coger un autobús para ir a un pueblecito. Iba mal de tiempo, no podía pararme a mirar con detenimiento el destino de cada uno de los autobuses que estaban a punto de partir. Empecé a preguntar a la gente (con gestos y enseñándoles el billete, que para mí no era más que un baile caótico de caracteres chinos), pero poca gente me aclaraba nada. Pensaba que perdía el autobús. Finalmente, una señora me señaló un autobús y me subí a él sin pensármelo dos veces. Subí, el bus se puso en marcha, le di el billete al conductor, que me miró con el ceño fruncido y empezó a decirme algo. No sabía si estaba en el autobús correcto. El conductor me decía algo que no entendía, pero él proseguía la marcha. ¿A dónde iría a parar si no estaba en el bus correcto? Así que me planté en medio del autobús y pregunté en voz alta si alguien hablaba inglés. Toda la gente clavó la mirada en mí mientras notaba el calor en mis mejillas. “¿Y francés?”. El pasaje empezó a esbozar una  sonrisilla y mi vergüenza fue en aumento… “¿Y español?”, dije con un hilillo de voz. La gente no paraba de mirarme como si fuera un bicho raro y de reírse. Así que empecé a andar hasta donde había algún sitio libre, es decir, hasta el final del autobús. Cuando me senté y vi que la gente seguía mirándome, comencé a reír yo también, de la vergüenza y de los nervios de no saber si me había equivocado de bus. Al final un chico adolescente que estaba cerca, cogió el billete y me dio a entender que estaba en el lugar correcto. Qué alivio… También fue él quien me avisó de cuándo tenía que bajarme.

¿Has conocido a algún amigo de toda la vida en alguno de tus viajes? ¿Y has coincidido con algún viajero interesante del que no has sabido mucho más una vez terminado el viaje?

Amigo de toda la vida, no. Pero sí es cierto que me he encontrado con varias personas que han “marcado” en cierta medida el viaje. Con algunos sí que mantengo cierta  relación, pero con otros, no… Simplemente nuestros caminos se cruzaron, vivimos unos buenos momentos, pero luego nada más. Tal es el caso de una pareja argentina de mediana edad que conocí en Cuba. Ellos estaban en la misma casa donde me alojé. Recuerdo las largas conversaciones durante la cena sobre la crisis española, el corralito argentino, la nacionalización de Repsol, que por aquellos entonces estaba de moda… Y por supuesto, sus tangos, ya que bailaban en concursos y exhibiciones. Fue algo muy enriquecedor…

¿Cuál es el mejor viaje que has realizado en tu vida? ¿Y el peor?

El mejor, quizás el que hice por China, pero no sólo por lo que vi, sino por cómo lo vi. Fue un viaje en el que descubrí muchas cosas de mí, de mis límites, de mi capacidad de improvisación, de adaptación. En aquel viaje fue donde me di cuenta de que lo importante al viajar no es lo que ves, sino lo que experimentas, los cambios que produce en ti aquello que has visto. A día de hoy no tengo ningún “peor viaje”. No me arrepiento de ninguno de ellos. Es más, volvería a repetirlos todos.

¿Cuál es el mejor plato que has probado durante un viaje? ¿Y el peor?

Difícil pregunta teniendo en cuenta lo que me gusta comer, jeje. Quedé cautivado por la comida rumana en general, la pastela que probé en una boda hispano-marroquí y el auténtico “pato pekín” que comí en la capital china, que nada tiene que ver con lo que te ponen en los típicos restaurantes chinos españoles. Y entre lo que menos me gustó, los huevos milenarios de China, por su aspecto y su textura…

 ¿Cuál es tu próximo proyecto de viaje?

El próximo gran viaje lo haré a Guatemala. En septiembre pisaré tierras mayas. Mi intención es hacer un recorrerme el país, subir a algún volcán, navegar por el lago Atitlán, ver algo de selva y visitar las ruinas de Tikal. Si puedo, intentaré ir también a Copán, otras ruinas mayas que hay en Honduras, cerca con la frontera guatemalteca.

¿Prefieres playa o montaña?

Por mis orígenes, prefiero montaña. Nací en Villacarrillo, un pueblo jiennense que está a las puertas del parque natural más grande de España: el de Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas. De pequeño iba siempre con mis padres a pasar el día, ver buitres, hacer algunas rutas de senderismo… Siempre me ha gustado sentir el aire puro, escuchar el silencio rodeado de altas montañas y árboles.

¿Alguna escena imborrable que puedas referir?

Sin duda, ver el torii de Miyajima (Japón) por la noche, reflejado en las aguas del mar mientras diluviaba. Todo estaba desierto, sólo se escuchaba el sonido del agua al caer. Había una atmósfera especial en ese lugar. Nunca lo olvidaré.

¿Hay alguna cultura que te haya impactado o haya cambiado tu forma de pensar?

Cada cultura que ves deja su huella en ti, ahí está lo bonito de viajar. En ver, conocer, aceptar y asimilar lo distinto. Para mí esa es una de las razones por las que me gusta viajar. Cuanto más viajo, más cambia mi forma de pensar, y ese cambio siempre es a mejor.

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