Entreivista a María Laura Rodriguez "La Brújula"

Hoy nos dedica toda su sabiduría y experiencia una gran blogger de viaje cuyo talento le permite presentarse perfectamente por si misma… ¡Así que yo me voy a quedar muy calladita!

“Hola a todos los amigos que comparten la pasión por viajar, mi nombre es Maria Laura Rodriguez, soy de la ciudad de Rosario, en Argentina y si bien mi vida profesional está rodeada de números, auditorías y procesos (soy Contadora y Licenciada en Administración), en los últimos años he dedicado mis vacaciones a recorrer el mundo, conocerlo y aprender de él. Desde siempre me interesó el Arte, la Arquitectura y la Historia y mis viajes han buscado también cumplir el sueño de ver con mis propios ojos lo que siempre he amado desde la distancia.”

“Como también me gusta mucho escribir, solo fue cuestión de tiempo para que la web me ofreciera la oportunidad de crear mi blog y así compartir experiencias con todos aquellos que estuvieran interesados en los mismos destinos que he disfrutado. 

Se llama “La Brújula: Tips de viajes y algo más”  http://brujulatips.blogspot.com.ar/Más que un cuaderno de viajes,  el blog apunta su Norte para reseñar lo mejor que veo y dar algunos tips sobre qué conviene hacer, que recuerdos o artesanías comprar (soy mujer, por lo que eso es inevitable), algún que otro costo que haya que pagar y sobre todo, alguna recomendación especial a tener en cuenta sobre la ciudad o cultura a visitar.  Siempre todo depende del criterio de la persona que escribe, pero espero humildemente, que La Brújula sea útil como referencia para la persona que elige tal o cual destino.  La idea es dar un pantallazo de lo imprescindible de cada lugar.”

 ¿Te consideras viajero o turista? ¿Por qué?

Con miedo a perder seguidores en mi blog, debo confesar que me considero una turista. Me encantaría poder definirme como un viajero en el sentido más bohemio de la palabra: perderme en mi destino, descubrir costumbres a través del trato con la gente, asombrarme con lugares increíbles y poco conocidos y avanzar confiado en el camino.

Lo cierto es que por mucho que me incomoden, pertenezco a las hordas de grupos ávidos por recorrer lo más característico de cada ciudad o sitio de interés con cámara en mano.  Generalmente dispongo de una cantidad limitada de semanas de vacaciones al año, por lo que siempre busco optimizar esos días gloriosos y conocer y aprender lo más posible en la carrera contra el tiempo que a veces es viajar.  También pienso que la distinción entre viajero y turista es relativa en ciertas ocasiones; creo que tanto un grupo como otro no puede resistirte a deambular extasiado por el templo de Karnak o maravillarse con el espectáculo nocturno que ofrecen los edificios del Pudong de Shanghai.

¿Cómo sueles organizar tus viajes? ¿Internet, en destino, a través de blogs …etc.?

Como no me gusta viajar sola y soy mujer y “citadina”, me incluyo dentro de las personas que prefieren insertarse en las salidas grupales acompañadas.  Obviamente el viaje ya se ofrece organizado de tal forma de mostrar lo más representativo de cada destino; aún así soy bastante obsesiva a la hora de tomar la decisión de decidirme por un paquete turístico o por otro: analizo con detenimiento diferencias en los itinerarios para optar por el más amplio, los hoteles previstos, los regímenes de comidas, los días o tardes libres que se prevén en el recorrido, si tiene o no cobertura médica. Para los argentinos es cada vez más costoso viajar debido a la paridad cambiaria y a los controles sobre el mercado de divisas, con lo cual es fundamental comparar los servicios ofrecidos que se pueden pagar en moneda local antes de emprender el viaje.

Utilizo mucho Google Earth previo a partir para ubicarme y tener un mapa mental acerca de la ubicación de los principales puntos de interés y que tan lejos pueden estar unos y otros, además de distancia desde y hacia el hotel y paseos, avenidas comerciales o parques que haya cerca.

Para tener referencias sobre hoteles consulto siempre Trip Advisor, del cual soy crítica Senior; puede sonar trillado a estar alturas tomarlo como fuente de información, pero es casi seguro que si las reseñas y las fotos son buenas, el alojamiento lo será para uno mismo también.

Para excursiones, clima, atracciones y espectáculos, exploro la web: siempre a través de la página oficial de turismo de cada lugar y luego me asesoro a través de los blogs amigos. Anhelo que mucha gente llegue hasta la “La Brújula Tips” de la misma manera.

¿Cuál es el objeto sin el cual no puedes viajar?

Mi cámara de fotos. Es inconcebible para mí tener la fortuna de viajar y no dejar plasmado ese recuerdo. Se quiera o no, una foto ayuda a tener presente detalles, momentos o emociones únicas.  Suelo también llevar “filmadora” pese a que es ya un elemento casi vetusto, pero es incomparable la satisfacción de revivir la dicha de descubrir el mundo con los amigos que puedan habernos acompañado en la aventura o con la propia familia.

Pero entre la lista de “infaltables”, está también el botiquín de primeros auxilios y un bolso liviano que sea plegable, porque puede sacarte de apuro en más de una ocasión!

 ¿Cuál es la anécdota más curiosa que te ha ocurrido en un viaje?

Tengo un par de anécdotas y aunque mal me pese, ambas tienen un elemento en común: mi apariencia. Mis abuelos eran españoles (de Lugo) e italianos (de los Abruzzi) y heredé de ellos por tanto un look mediterráneo: ojos oscuros, cejas tupidas, cabello negro y muy enrulado, nariz griega y tez muy pálida. Soy en resumen, una mora pálida. Cuando visité Jordania, un muchacho local muy atractivo que trabajaba como guía en una fábrica de mosaicos en Madaba, me ofreció 1000 camellos para que me quedara con ellos (lo pensé por varios minutos) y en China, una familia del interior que visitaba al mismo tiempo Shanghai (muy ceremoniosa y gentil), me pidió con señas de sacarme una foto con ellos; poco acostumbrados a ver occidentales, creo que les resultaba un bicho raro!!

¿Has conocido a algún amigo de toda la vida en alguno de tus viajes? ¿Y has coincidido con algún viajero interesante del que no has sabido mucho más una vez terminado el viaje?

Los viajes que hice los últimos años, además de traerme recuerdos imborrables, me trajo nuevos amigos. El hecho de compartir salidas grupales organizadas desde Argentina, me ha permitido conocer gente de distintas partes de mi país; a los que viven cerca de Rosario, mi ciudad, los veo frecuentemente café o asado de por medio, pero tengo amigas que no he vuelto a ver desde el 2008, por ejemplo, pero que seguimos en contacto a través de Facebook y del mail.

Siempre recuerdo con especial cariño que el excelente guía que condujo al grupo en mi viaje a Egipto nos convocaba a todos con una sola palabra a la hora de regresar al crucero que recorría el Nilo: “Family!!!“.  Pues bien, no hay mejor definición que eso, cuando se está lejos de casa, la gente que vas descubriendo en tu andar y que comparte las emociones del viaje contigo, se convierten en tu propia familia. Tengo por tanto, orgullosa de decirlo, una linda Family viajera.

¿Qué tres puntos debe cumplir tu viaje perfecto?

Creo que un viaje se torna perfecto cuando cumple con las expectativas que uno ha depositado al imaginarlo mucho antes de partir: poder disfrutar y conocer lo que uno tanto anhela, disfrutar de buen tiempo y salud y regresar a casa con una amistad que dure de por vida.

Pero agregaría algo más banal: me enloquecen las piedras semi preciosas; traerme a casa “la piedra” del lugar para lucirla como bijoux (ndlr :joyas) hace que el viaje sea más que perfecto!! Jajaja!!

¿Cuál es el mejor viaje que has realizado en tu vida? ¿Y el peor?

Se me hace difícil decidir ya que he disfrutado cada uno de mis viajes a pleno, pero confieso que India me ha costado procesarla por las contradicciones que presenta: ciudades como Varanasi emanan espiritualidad y hospitalidad hacia el viajero pero el tránsito caótico, las miles de personas que desbordan sus calles, las vacas sagradas, la gente mendiga o con lesiones físicas que se acercan al Ganges… una realidad muy dura y una resignación por el status quo que me incomoda profundamente.

¿Cuál es el mejor plato que has probado durante un viaje? ¿Y el peor?

Mi gran debilidad es haber descubierto las delicias turcas: muy dulces, hojaldradas, con miel, con almendras o pistacchios, puedo probarlas todas y aún así querer más; son adictivas!. Gracias a Jordania he aprendido a valorar el humus y el pan árabe y en Budapest me ha sorprendido el paté de pato, una exquisitez. Y hablando de patos,  el laqueado de Beijing no sabe mal tampoco.  Con respecto al peor plato… no es que haya uno; sencillamente no me gusta la comida que lleva mucho condimento y tampoco puedo imaginarme probando insectos a la estaca. No soy tan valerosa…

¿Cuál es tu próximo proyecto de viaje?

Tengo un par de proyectos para el año próximo, pero todo depende de la agenda de trabajo y del grado de dificultad que haya para costear un viaje desde Argentina: quisiera recorrer Turquia y Grecia (un sueño de hace muchos años) o tal vez, dar la vuelta entera al mundo y conocer Australia y Nueva Zelanda; desde que vi la trilogía del Señor de los Anillos, quedé prendada de sus maravillosos paisajes…

¿Un libro y un disco que nos recomendarías para viajar?

La verdad es que no soy de llevar libros para disfrutar en un viaje, encuentro que no tengo tiempo suficiente para ello, en especial si el recorrido es muy demandante. Pero sí me encargo de seleccionar mi música preferida para relajarme durante trayectos largos; eso sí, nada de electrónica, si no más bien algo de Downtempo (Thievery Corporation, Buddha Sounds) y algo de los clásicos ingleses (Annie Lennox, Robert Palmer, Simply Red, Amy Winehouse). Por supuesto que no pueden faltar inoxidables de Frank Sinatra que tengan bastante swing.

¿Prefieres playa o montaña?

Difícil decisión: adora el aire de mar y la vitalidad que transmite, pero hay paisajes de montañas que quitan el aliento, ya sea el romanticismo del Tirol o la salvaje belleza de nuestra Patagonia Argentina.

 ¿Cuál es tu playa o costa preferida de España o Portugal para relajarte y olvidarte del estrés?

De España conozco desde Madrid hasta Burgos, pero hasta ahora no he tenido oportunidad de disfrutar de las playas de la Península Ibérica, es uno de los destinos pendientes, pero sí tengo playas preferidas en América: si se busca mar pero a la vez historia, Mexico es la mejor opción, ya sea sobre el Caribe o sobre el Pacífico; si lo que interesa es el relax total, las playas de Cuba son el paraíso mismo.

¿Alguna escena imborrable que puedas referir?

Puedo decir que gracias a Dios, son muchas a estas alturas, las escenas o mejor dicho, las impresiones que espero, puedan acompañarme de por vida:  caminar por el Siq de Petra y descubrir de pronto la magnificencia que desprende el Tesoro; la expectación de ver por primera vez tras la bruma de la montaña a la ciudadela de Macchu Picchu; la incomparable serenidad que irradia el Taj Mahal al divisarlo tras la enorme Puerta de arenisca roja que la custodia; pisar el primer escalón del tramo que visité de la Muralla China. Hace veinte años tuve la fortuna de ver la Piedad de Miguel Angel en San Pedro y todavía recuerdo la emoción que me produjo. En resumen, me mueve tremendamente poder encontrarme con todo aquello que he admirado en mi vida: un cuadro, una escultura, un paisaje, una obra arquitectónica que sea paradigma en el mundo actual…

¿A qué época histórica te irías de viaje?

Me llama mucho la atención la época victoriana cuando las primeras mujeres intrépidas comenzaban a viajar, en contra de todo el prejuicio existente contra ellas y hacían frente a un período que fue de plena expansión de las expediciones. En particular, me hubiera encantado acompañar a David Roberts en su andar, mientras retrataba el redescubrimiento de las maravillas de Tierra Santa y Egipto en sus viajes.

 ¿Hay alguna cultura que te haya impactado o haya cambiado tu forma de pensar?

Cuando era pequeña solía pensar que no había mejor destino que Europa a la hora de viajar. Con el paso de los años, debo agradecer a Dios por permitirme apreciar otras culturas tan ricas y milenarias como la europea. Conocer Egipto y Medio Oriente me proporcionó un lección imborrable sobre la hospitalidad de su gente y su majestuosa tradición; India me sacudió interiormente para aceptar ese delicado balance entre prosperidad y costumbre y China me enseñó que pese a lo fuertemente arraigadas que pueden estar las estructuras, es posible evolucionar y convertir a un país en el motor económico del mundo actual.