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¡Ya huele a vacaciones! ¿Nos vamos a la Playa?

¡Ya huele a vacaciones! ¿Nos vamos a la Playa?

¿Nos os pasa a vosotros que en cuanto asoma un poco el sol y las temperaturas empiezan a apiadarse del común de los mortales ya empezáis a pensar en vacaciones! ¡Pues a mí sí que me pasa!

En abril, a parte del redoble de los tambores, yo ya empiezo a oír el ruido de las olas y a percibir el olor del pescaíto frito… Me vienen a la cabeza todos los sitios nuevos que podría conocersi son con playa mejor!) y un sinfín de cosas que podría hacer de nuevo o por primera vez en cada uno de estos sitios : ir a la playa para jugar a las palas con los niños o sencillamente para tumbarse al sol escuchando con una oreja más bien distraída las conversaciones de la familia, sentarse en un chiringuito de la playa y comer fritos hasta olvidarme que llevo tres meses en «supuesta» operación bikini…

Puestos en soñar, también se me va la imaginación hacía la montaña donde suelo escaparme para hacer barrancos, o también rafting y aunque en verano las aguas sean de los más calmadas es un excelente momento para iniciar a los niños con corrientes flojitas y benévolas.

Aunque he de reconocer que si por mi fuera iría siempre a un sitio que no conozco porque a cada vez que miro un mapa me abruma la cantidad de sitios que me quedan por conocer y que, de no vivir seis vidas, no tendré ocasión de visitar nunca. Así que cuando tengo ocasión aunque sea una escapada pequeña, a ciudades europeas por ejemplo, o incluso a regiones de España que por tenerlas cerca a veces dejamos «para otro año», ¡engancho una maleta y a conocer mundo!

Viajar es la única forma de desconectar de verdad, ¡quedándose en casa uno no aprovecha el tiempo libre!

Imagen de Etsy / 3LambsIllustration
Había una playa

Había una playa

Había una playa a la que me llevaban mis padres. No se si era grande ni pequeña, apenas lo recuerdo. Pero si que recuerdo las sensaciones y los momentos mas reconfortantes de mis veranos allí.

El sol perpétuo todos los días, la arena moldeable, los infinitos castillos que se podían construir, las olas rompiendo en la orilla, la espuma del mar, mi piel morena y curtida, la de mi hermano, los veraneantes tumbados, las escaleras de acceso, los gritos de los niños, los baños eternos, el bocadillo de media tarde, los primeros top-less, la cantinela de los padres para que saliésemos del agua, la cantinela de los padres para darnos crema, amigos efímeros de un solo verano, la foto con la familia, las colchonetas y sus revolcones en el agua, las aguadillas, y mil y una sensaciones mas.

Y ahora con el paso del tiempo, me vienen a la memoria cada vez que voy a una playa, no importa si voy a Salou, a una playa de la Costa de Almería, o de Galicia. Y veo que cambian los tiempos, que vamos de otra manera a la playa, que llevamos mil y un entretenimientos, que tenemos mas servicios y probablemente mejores y mas seguras playas, pero cuando veo a niños y niñas jugando en la arena, rebozándose, descubriendo los placeres de las construcciones que se deshacen en minutos, veo que están experimentando las mismas sensaciones que yo tenía entonces.

Todo esto me viene a la cabeza también ahora que estoy delante de esta pantalla y miles de vosotros estáis ajenos a esto, mientras disfrutáis de esos placeres. Seguid haciéndolo, eso también es calidad de vida.

orilla del mar
Foto de Bogers