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Visitar los museos de Berlín

Visitar los museos de Berlín

Lo primero que me gustaría comentar al comenzar este post es que si bien es cierto que los museos de Berlín, una ciudad a apenas dos horas de España, albergan algunas piezas únicas del arte mundial, yo personalmente me quedé un poco sorprendida por el tamaño de los edificios en sí. ¡Voy a explicarme un poco mejor para que se me entienda! Al visitar otras ciudades de Europa como París, Londres o incluso Madrid, siempre asombra el tamaño de sus museos, el Louvre es totalmente inabarcable en su totalidad, conocer al completo el Britih Museum costaría días y con el Prado pasaría exactamente lo mismo… Sin embargo me sorprendió comprobar que en Berlín no hay un macro museo sino museos más modestos que recogen una época del arte o una región concreta. Al desconocer esta particularidad he de reconocer que cuando organicé las visitas en la ciudad reservé mucho más tiempo del necesario para ver todos los museos de la Isla, ¡pensaba que todos eran inmensos! Solo lo comento como pequeña información práctica para que calculéis mejor los tiempos y sobre todo no renunciéis a visitar ningún museo que os apetezca pensando que no vais a llegar a todo lo demás.

Ahora simplemente voy a indicaros diferentes museos con temáticas muy interesantes y que merece la pena conocer en una visita de la ciudad por pequeña que sea.

Empezaremos por un imprescindible : El Museo de Pérgamo

Inaugurado en 1930, este museo es seguramente el más impresionante de los 5 museos de la «Isla de los museos«(Patrimonio mundial de la Humanidad). Detrás de su fachada de aspecto babilonio se pueden admirar obras maestras de la Antigüedad además de poder ver el Museo de Oriente y el Museo de Arte Islámico.  Nada más llegar nos espera el Altar de Pérgamo (o Altar de Zeus), una obra monumental con unas dimensiones originales de 69 m x 77 m de las cuales podemos admirar 37 x 35 m en esta sala del museo. Un total de 23 frisos que se excavaron a finales del siglo XIX en la ciudad de Pérgamo (actual Turquia) y que vinieron a completar la colección de arte antiguo de Berlín. (Desgraciadamente esta obra única esta cerrada al público por restauración hasta el 2.017…)

Museo de Pérgamo - Vista General del Altar de Zeus
Museo de Pérgamo – Vista General del Altar de Zeus

Si solo si pudiese ver esta pieza ya merecería la pena venir hasta aquí pero realmente el museo ofrece mucho más, siguiendo la visita llegamos a la Puerta de Mileto. Esta obra hellenística marcaba la entrada del mercado de la ciudad de Mileto en Grecia y fue construida sobre el año 120 después de Cristo. Llego hasta Berlín «troceada» y almacenada en 533 cajas y después de permaner varios años olvidada ya que se consideraba el arte romano inferior al puro arte griego, la puerta ocupo por fin el sitio en la que podemos admirar hoy.

Museo de Pérgamo - Puerta del mercado de Mileto

Este museo es una muestra de lo grandioso por lo que seguiremos la visita recorriendo la Vía Sacra, escoltados por unos imponentes leones ambarinos sobre fondo de lapis-lazuli que nos lleva hasta otra puerta, la Puerta de Ishtar. Estamos nada menos que ante una de las 8 antiguas puertas de entrada de la Babilonia de Nobucodonosor II… Después de haber contemplado tanto el Altar de Pérgamo como la Puerta de Mileto, llama mucho la atención estar rodeado de tanto color y de unos muros tan altos como permitían un material tan adaptable como el ladrillo esmaltado que acababan de adoptar los habitantes de Mesopotamia.

Museo de Pérgamo - La Puerta de Ishtar con la Puerta de Mileto al fondo.
Museo de Pérgamo – La Puerta de Ishtar con la Puerta de Mileto al fondo.

Y para terminar la visita, dudéis en subir al piso superior para admirar una espectacular muestra de arte islámico donde destaca el Salón de Alepo, obra solicitado por un rico mercader cristiano de la ciudad de Aleppo en el siglo XVII, una obra de arte de madera pintada a todo detalle y magníficamente conservada o la Fachada de Mushatta que es en realidad un parte de la fachada de un palacio del siglo VIII situado en la actual Jordania. parte del trabajo de labrado de esos muros no dejará de recordarnos algunas parte de las mezquitas antiguas que podemos todavía contemplar sobre todo por tierras andaluzas.

Museo de Pérgamo - Fachada de Mushatta
Museo de Pérgamo – Fachada de Mushatta

Otro museo que tampoco debe perderse uno bajo ningún concepto es el Neues Museum o Museo Nuevo.

Fue muy dañado durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y quedo medio abandonado hasta los años 80 donde se empezó reformarse para acoger las colecciones que han hecho de él uno de los museos más visitados de la Isla y de Berlín, en un edificio de lo más imponente todo hay que decir. Lo que más destaca es probablemente su extensa colección de arte egipcio, una colección con algo más de 2.500 objetos expuestos en unos 3.500 metros cuadrados divididos en 3 plantas. Una representación del legado artístico egipcio cuya joya es el conocidisimo Busto de la Reina Nerfertiti, una bellisima escultura que ha escapado milagrosamente a todos los avatares que han acechado sus casi 3.500 años de existencia y que se presenta a los visitantes bajo una urna de cristal que dejar ver perfectamente la destreza del escultor y la frescura de los colores.

Neues Museum - Busto de la Reina Nefertiti
Neues Museum – Busto de la Reina Nefertiti

Además de tan regia señora, en las diferentes salas del museo también se puede admirar una colección muy importante de papiros, varias momias con diferentes figuras que acompañanban a los muertos en su viaje en el más allá así como innumerables objetos que se utilizaban para la momificación de los cadáveres, instrumentos quirúrgicos, vasos canopes…

En otras salas también se puede ver una colección muy interesante de objetos de la Edad de Piedra, de la Edad de Bronce y, además, varias estatuas de la época romana como la colosal estatua de Helios, una preciosa representación del dios del Sol griego. Aunque la obra faro de esta sección del museo es seguramente el sombrero ceremonial de la Edad de bronce compuesto por casi medio kilo de oro y que servía, al parecer, de calendario lunar y permitía incluso predecir los eclipses de la Luna.

Casi pegado a la catedral de Berlín está el Museo Antiguo de Berlín (Altes Museum) que perdió algo de su atractivo cuando se trasladaron las principales piezas egipcias de su colección al Museo de Pérgamo, sobre todo su principal joya, el Busto de Nefertiti.

Sin embargo, este imponente edificio neoclásico que se articula alrededor de dos patios principales, sin ser tan espectacular como los anteriores conserva interesantes testimonios de la Época Etrusca hasta la Grecia Clásica : estatuas monumentales, altos relieves, partes de frisas. Cualquier amante la historia antigua se encontrará a su gusto en este museo muy luminoso y con una gran colección de estatuas. Quizás no cuente con una pieza faro como los museos anteriores pero sin embargo merece la pena.

Friso de Dionisos y Ariana - Altes Museum
Friso de Dionisos y Ariana – Altes Museum

Otro museo que disfrute muchisimo fue el Museo de la Historia Alemana :

un apasionante paseo por la historia de esta nación y de Europa. El museo está alojado en el Zedhaus, el edificio barroco más antiguo de la famosa avenida Unter den Linden con 300 años de vida y que sirvió de arsenal durante más de 100 años para el ejército prusiano. El edificio antiguo se ha visto ampliado por una estructura mucho más moderna de cristal y acero que ofrece 4 plantas más de exposiciones temporales para los visitantes de la ciudad.

El museo seo se presenta como un recorrido completo por la historia alemana empezando por las primeras culturas y la Edad Media hasta llegar a la reúnificación alemana pasando por la Revolución Francesa y la Segunda Guerra Mundial.  Este último periodo tan nefasto tanto para Alemania como para el resto del mundo está muy bien retrato y merece la pena recorrerlo para entender la subida del movimiento nazi, su llegada al poder y el caos al que precipitó, al final a casi toda Europa y parte del mundo. La exposición muestra más de 2.000 años de historia alemana a través de una colección de más de 8.000 objetos, ordenados a lo largo de 8.000 m2. Es realmente el lugar perfecto para entender la difícil historia alemana, el peso de las condiciones de la rendición alemana al finalizar la Primera Guerra Mundial y su influencia en el estallido de la Segunda Guerra Mundial. A mi personalmente me apasionó toda la historia del siglo XX, en particular la ascensión al poder del partido nazi muy bien ilustrado con documentos sonoros de discursos de Hitler, fotos, octavillas propagandistas, carteles del partido etc… Hace sentir todo el horror de esa época además de recordarnos que hace, en el fondo, muy poco tiempo que pasó… Lo único que hace un poco más difícil disfrutar del todo de este museo es que los comentarios solo están escritos en alemán e inglés por lo que es necesario utilizar un audio-guía para poder disfrutar de la visita en español.

Estadio engalanado a la mayor gloria de los atletas Alemanes - Berlín 1.937
Estadio engalanado a la mayor gloria de los atletas Alemanes – Berlín 1.937

Y terminaré con un museo que me encantó por tener un concepto muy innovador y una estética y un recorrido realmente diferente a cualquier otro que ya haya conocido : el Museo Judio de Berlín.

El museo se presenta como un edificio de líneas rotas que simbolizan la siempre complicada relación entre la comunidad judía y lo alemanes a través de la historia. El museo presenta en una primera parte una visión muy detallada e interesante de todas las tradiciones judías, es una parte muy didáctica y además se puede interactuar con muchos de los objetos expuestos, participar a pequeños juegos, colgar deseos en un precioso árbol de los deseos que preside una de las salas de la muestra. También hay testimonios muy interesantes con vídeos e imágenes de época que muestran la vida en los barrios judíos antes de la guerra, oficios tradicionales, ceremonias tradicionales como bodas o una bar mitzvah  testimonios terribles de supervivientes a los campos de concentración… Esta última parte es muy emotiva y merece la pena quedarse un ratito frente a las pantallas para conocer de primera mano las sensaciones y vivencias de las personas que se enfrentaron a tan dura prueba. Sin embargo me gustaría terminar recalcando la importancia del diseño del propio edificio en el impacto de la muestra, al componerse de líneas rotas es fácil encontrarse de pronto en una esquina que no lleva a ningún lado o tener que seguir unos recovecos cuyas paredes intricadas no permiten realmente ver a donde se llega. También hay partes del recorrido donde se divisa el cielo a través de un hueco del techo como un prisionero sumido en la oscuridad…Eso crea la sensación de estar algo perdido, ya que a veces hay que volver sobre os propios pasos para llegar al lugar que se desea y también se consigue una atmósfera un poco inquietante, un poco agobiante ya que nunca sabes lo que realmente te espera. El arquitecto Daniel Libeskind, afirmó que quería transmitir con ello la dificultad de la vida de los judíos en esos años de la guerra donde tuvieron que vivir escondidos, haciéndose invisibles y si saber para nada lo que les iba a deparar el destino.

Si queréis descansar después de una visita intensa o incluso después de un día dedicado a museos os recomiendo tomar algo en el café del museo, un establecimiento con mucho encanto que ofrece además los días de buen tiempo una terraza en uno de esos jardines escondidos de la ciudad…

Jardín del exilio en el Museo Judío de Berlín.
Jardín del exilio en el Museo Judío de Berlín.
Escapada a Berlín : el muro

Escapada a Berlín : el muro

Durante el Puente de San Jorge  he tenido la suerte de conocer una de las grandes capitales europeas : Berlín.

Llevaba tiempo queriendo visitarla tanto por la fama de sus museos como por lo apasionante de su historia sobre todo a lo largo del siglo XX, en cuanto a arquitectura no esperaba grandes hallazgos ya que una ciudad destruida casi al 80% al terminar la Segunda Guerra Mundial poco podía ofrecer… Efectivamente, a mi entender, la propia ciudad tiene pocos encantos de tipos arquitectural aunque sí ofrece algunos rincones con encanto, diremos que la arquitectura soviética brilla por su falta de encanto y tiene la dudosa habilidad de hacer que cualquier edificio parezca una cárcel

En otros post os hablaré por lo tanto de los principales museos, de los barrios de Berlín, la gastronomía alemana etc… pero hoy empezaré por un triste símbolo de la ciudad : el Muro del Berlín o «die berliner mauer».

División de Alemania en RDA Y RFA y división de Berlín.
División de Alemania en RDA Y RFA y división de Berlín.

Para hablar de este tema solo podemos empezar dando una pequeña lección de historia (seré breve lo prometo!) para entender el porqué de esta frontera entre Berlín este y Berlín oeste. Terminada la Segunda Guerra Mundial los aliados deciden repartirse Berlín cuál bebé salomónico. La ciudad pasa a estar separada en cuatro partes bien delimitadas, el sector americano, el sector francés, el sector inglés y por último el sector ruso. Quedó rápidamente claro que poco tenían que ver los rusos con el resto de los aliados y que su alianza solo se había debido a eso de que «el enemigo de mi enemigo es mi amigo» : americanos, franceses e ingleses desconfiaban del gobierno comunista de Stalin y los rusos veían el capitalismo como el siguiente enemigo a abatir. Además, las diferencias de estilo de vida entre la comunista RDA y la «capitalista» RFA eran cada vez más evidentes lo que provocó que desde el año 1.949 al año 1.961 algo más de 2,7 millones de alemanes orientales abandonarán la RDA para refugiarse en la RFA o la zona occidental de Berlín. Eso dío lugar a una tensión cada vez más creciente entre las partes que culminó con la creación de una moneda común entre 3 de los países «capitalistas» dejando de lado el aliado comunista.

Foto de la construcción del Muro en 1.961 - Berlín
Foto de la construcción del Muro en 1.961 – Berlín

Indignados, los soviéticos decidieron separarse literalmente de los estados occidentales construyendo un Muro para contener la disminución progresiva de su población. Protegido por un secretismo total, durante la noche del 12 al 13 de agosto de 1.961 entre 40.000 y 55.000 operarios de la RDA construyeron una frontera de hormigón de un poco más de 155 km de largo que separaría durante 29 años la Alemania del Este de la Alemania del Oeste, encerrando además Berlín oeste en una especie de isla. Todos los muros suelen ser rechazables por norma pero este es uno de los mejores ejemplos de estupidez humana que se puede estudiar hoy en día. Personalmente, necesité comprar un plano callejero antiguo de la ciudad donde figuraba el trazado del Muro calle por calle para poder visualizar la enormidad del absurdo al que llegaron las autoridades orientales. Primero parece increíble que se pueda construir tal barrera en tan poco tiempo, quedó algún trozo sin terminar pero realmente poco, y además no se entiende como resistió tanto tiempo en pie hasta que la cordura se impusiera entre los dirigentes y se volvieran a reunir calles cortadas de cuajo y edificios abandonados en ese zona de «ni pa ti ni pa mi» que existía entre las dos parte de esta muralla.

Representación de la Puerta de Branddenburgo con el Muro - East Side Gallery
Detalle de una de las pinturas del muro con la Puerta de Branddenburgo encerrada entre las dos partes de Berlín – East Side Gallery

De esta «isla» rodeada de hormigón se vió excluida la Puerta de Brandenburgo que quedó en el espacio de «No man’s Land» donde circulaban los soldados soviéticos con perros y las armas necesarias para disuadir cualquier intento de fuga hacia la zona occidental. Durante todos los años del Muro esta puerta simbolizó la vergüenza de una ciudad partida en dos con una cicatriz que se había tragado literalmente su monumento más emblemático. Incontables fueron sin embargo los berlineses orientales que intentaron escapar del lado este de la ciudad : 75.000 personas fueron arrestadas por intentar escapar, 200 resultados heridos de bala y cerca de 250 personas fueron asesinadas mientras trataban de huir. El primero de ellos, Günther Liltin de 24 años, fue abatido cuando trataba de cruzar el río Spree a nado y el último Chris Gueffroy que fue abatido apenas 9 meses antes de la caída del muro . Sin embargo, muchos lograron la libertad, cerca de 40.000 personas llegaron a Berlin Oeste y la cifra se disparó en los últimos años cuando miles de alemanes orientales huyeron desde Hungría, donde sí podían viajar, para luego llegar a la zona occidental pasando por Austria.

Unas cruces cerca de la Catedral, en un lateral del Parque Tiergarten, recuerdan las víctimas del muro -
Unas cruces cerca de la Catedral, en un lateral del Parque Tiergarten, recuerdan las víctimas del muro –

Durante vuestra visita al Berlín del Muro supongo que no podrá faltar el Check Point Charlie aunque os aviso que la zona más kitsh y más «espectáculo barato» de la ciudad. Unos soldados americanos de pacotilla posan con los turistas en este antiguo paso fronterizo y pueden, por un módico precio, poner un sello en un pasaporte de pega también. Sin embargo allí tendréis la ocasión de visitar el Museo del Check Point Charlie, fundado por el Dr Hildebrandt Rainer un conocido militante pro derechos humanos justo enfrente del muro, para dejar constancia de los inmensos esfuerzos realizados (¡y de la extraordinaria imaginación!) por todos los berlineses que trataban de dejar atrás el lado soviético. Ante la afluencia de visitantes, el 14 de junio de 1963 se inauguró el nuevo museo en el lugar donde lo podemos visitar nosotros hoy y se convirtió rápidamente en un centro de acogida para los refugiados, los que organizaban fugas desde el lado oeste, los manifestantes y periodistas desde los años 60 hasta la caída del muro. Hoy en día se ha convertido en un verdadero referente de la imaginación humana cuando se trata de escapar de un lugar en el que no se quiere vivir, el museo está lleno de fotos de coches trucados para tener un compartimento oculto para un fugitivo, personas que pasaron escondidas en maletas, incluso se pueden ver los coches auténticos que servían a tales menesteres o incluso mini submarinos que en su día llevaron a la libertad a través de las aguas del río Spree y más allá

· personas escaparon pasando por debajo de las barreras al haber quitado el parabrisas del coche - Berlín
· personas escaparon pasando por debajo de las barreras al haber quitado el parabrisas del coche – Berlín

Incluso los propios soldados orientales, los «vopos», intentaban escapar, casi 1.300 vopos saltaron al otro lado del muro para alcanzar la libertad y se rumorea que incluso una cadena de televisión norteamericana financió la fuga de más de 20 berlineses a cambio de conseguir la exclusiva de dicha fuga. ¡Nada como sacarle partido a las cosas! A lo largo de la exposición veréis como un berlines llegó a Dinamarca a bordo de un mini submarino, dos familias alcanzaron la libertad cosiendo durante meses retales de tela para construir un globo aerostático y pasar por encima del muro y comprobaréis como se puede esconder un fugitivo en un Isseta, ¡un coche donde no parece haber sitio ni para el conductor!

Lo que se puede visitar también hoy en día como un verdadero museo al aire libre es la East Side Gallery, un auténtico trozo de muro de un largura de 1,3 km, conservado en su lugar de origen y que se ha convertido en un lugar de expresión para decenas de artistas y espontáneos. Concretamente,  103 artistas usaron este lienzo lleno de simbolismo para plasmar algunos la alegría que sintieron al ver caer este símbolo de opressión, otros para ilustrar su rechazo a cualquier tipo de privación de libertad y otros simplemente para subrayar el camino que queda todavía para derribar todos los muros que todavía existen en el mundo

El beso entre L.Brejnev (URSS) y E. Honecker (RDA) : («Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal»
El beso entre L.Brejnev (URSS) y E. Honecker (RDA) : («Dios mío, ayúdame a sobrevivir a este amor mortal»

La imagen que figura más arriba es probablemente una de las más famosas del Muro, ese beso entre Leonid Brejnev y Erich Honecker simbolizó para muchos berlineses la personificación de un «amor» entre dos dirigentes que solo les traía la desgracia de un país dividido y una ciudad rota. Caminar a lo largo de este Muro es realmente emotivo porque además de tener una idea real de lo que significaban esos más de 3 m de altura que separaban un mismo pueblo, los murales van desfilando uno tras otro, llenos de colores algunos, más sobrios otros pero todos con la misma preocupación de dejar constancia de lo significo la caída del muro el 9 de noviembre de 1.989, de noche y casi por sorpresa. Todavía recuerdo las imágenes de ese día y siguen emocionándome exactamente igual que el día que las vi, familias que no se habían visto en casi 30 años y podían por fin reunirse, desconocidos que se abrazaban simplemente porqué por fin podían hacerlo, periodistas totalmente eufóricos que solo querían hablar con la gente que pasaba de un lado a otro… ¡Fue uno de los pocos momentos de profunda alegría que puede ofrecer la historia!

Una de las pinturas del Muro ilustrando el deseo de huir de los habitantes del Berlín oriental - East Side Gallery de Berlín
Una de las pinturas del Muro ilustrando el deseo de huir de los habitantes del Berlín oriental – East Side Gallery de Berlín

Así que si hay una visita que recomiendo de verdad en Berlín es la del Muro para tratar de entender lo que realmente ocurrió durante esos casi 30 años de encierro y para ver arte de la calle en su expresión más pura. Para terminar si que me encantaría comentar que sería estupendo que cualquier turista no pensará que esta a la altura de los artista y se abstuviera de poner graffitis encima de esas pinturas que por estar al aire libre no tienen porqué sufrir las agresiones de sus espectadores. Me asombra realmente que la ciudad de Berlín no se preocupe por proteger estos testimonios gráficos que ya tuvieron que volver a pintar algunos artistas en 2.009 debido a su deterioro provocado en parte por la naturaleza y en (gran) parte por los humanos. Entre estos artistas mucho se negaron a volver a pintar sus obras por consideran que se las debería haber protegido mejor : ¡reconozco que estoy totalmente de acuerdo con ellos!

Otra obra plasmada en el Muro de Berlín - East Side Gallery en Berlín
Otra obra plasmada en el Muro de Berlín – East Side Gallery en Berlín

En el siguiente post daremos un paseo por los principales museos de la ciudad y algunas galerías…un poco peculiares…

8 visitas que no puedes perderte en Berlín

8 visitas que no puedes perderte en Berlín

Berlín - El Muro

Tenemos muy cerca de España una ciudad a la que merece la pena dedicar una escapa : Berlín. Es una ciudad dinámica, bien comunicada y que brinda una gran oferta tanto a nivel cultural como histórico. Si además os alojáis en la propia capital en alguno de los apartamentos Oh Berlín, estaráis a dos pasos de los principales monumentos y museos de Berlín.

No voy a hacer una lista exhaustiva pero voy a compartir con vosotros 8 «corazonadas» sobre Berlín. Aviso que el orden de las visitas no indica su nivel de interés.

1 – La Isla de los Museos : Es una pequeña isla delimitada por el río Spree donde podremos encontrar 5 de los museos más importantes de Berlín y probablemente de Europa, allí están el Museo Antiguo, el Museo Nuevo, la Galería Nacional, el Museo Bode y el Museo de Pérgamo con sus dos tesoros, la Puerta de Ishtar una joya Babilónica y el Gran Altar de Pérgamo, una impresionante obra helenística, con unas dimensiones fuera de lo común. Si lo que queréis ver es el famoso busto de Nefertiti, tendréis que acercaos hasta el Museo Egipcio y si queréis admirar más de 100 obras de Picasso y otros artistas contemporáneos, el Museo Berggruen está hecho para vosotros. Todo el entorno de la isla, tanto los museos como los numerosos edificios históricos ,  está considerado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

2 – El Memorial del Holocausto : Se encuentra muy cerca de la Puerta de Brandemburgo y pretende recrear el ambiente asfixiante de un campo de concentración. Está formado por 2.700 bloques de cemento diseminados a lo largo de más de 18.000 m2, formando como un laberinto para que el visitante se sienta tan encerrado como los fueron los prisioneros de los campos de concentración. Este monumento esta abierto todos los días del año y la entrada es gratuita.

3 – La Puerta de Brandemburgo : Creo que es el símbolo de Berlín por excelencia y no es un arco de triunfo sino una puerta que señalaba una de la entradas de la ciudad. Se construyó a finales del siglo XVIII y mide 65 m de alto por 65 m de ancho y 11 m de largo. ¡Que se ve de lejos vamos! Recuerda las antiguas puertas romanas, con un arco principal y dos arcos más pequeños, y esta coronada por la diosa Victoria montada en una cuadriga.

4 – El Palacio de Charlottenburg : es uno de los palacios del siglo XVII mejor conservados de la ciudad. Su salón de baile, la «Galeria Dorada» es considerado como uno de los salones rococos más bellos de Alemania (aunque a mi, asociar «bello» a rococo me cuesta un poco…) También es muy recomendable un paseo por sus jardines en particular por la Isla de los Pavos Reales, un jardín creado a la vez que el castillo que conserva todo el romanticismo de los jardines a la inglesa.

5 – El Tiergarten : si os habéis quedado con ganas de más naturaleza, este parque es el segundo mayor parque de la capital, después del Grunewald, y refugio para muchas especies de aves locales y numerosas ardillas. El Tiergarten se creó hace unos 500 años, pero solo hace un siglo y medio fue abierto como parque público. Cuando llega el buen tiempo, se convierte en un lugar ideal para familias ya que ofrece instalaciones adecuadas para hacer camping, dedicarse al senderismo o preparar barbacoas con la gran ventaja de encontrarse en pleno centro de la ciudad.

6 – La Postdamer Platz : es la plaza más dinámica de Berlín. Tiene una gran vida comercial y allí se encuentran algunos de los edificios más modernos de la capital alemana. Podemos aprovechar para ir de compras en algunas de sus galerías comerciales o tomar una cerveza en alguno de los bares de la zona. Tiene también una gran oferta cultural, concierto, shows de todo tipo, espectáculos, exposiciones de arte…

7 – Los refugios subterráneos : puede parecer curiosa esta visita pero en realidad es la ocasión perfecta para conocer otra parte de la historia de Berlín. Varías visitas guiadas explican al visitante los diferentes usos que tuvieron esos túneles a lo largo de las historia : refugios antiaéreos durante la Segunda Guerra Mundial, refugios atómicos y defensa civil durante la Guerra Fría, túneles de fuga después de la construcción del Muro… etc… Recomendamos ir bien abrigados porque en algunas zonas del recorrido la temperatura alcanza a penas los 10 grados incluso si la visita tiene lugar en pleno verano.

8 – El Muro de Berlín : ¿Que se puede decir de este muro, que durante la noche del 12 de agosto 1961 separó Berlín en dos partes? Durante casi 30 años, 140 kilómetros de cemento separaron a millones de berlineses de sus familias, amigos y antiguos lugares de trabajo… Hoy en día se conservan apenas 2 kilómetros de muro en una parte conocida como la East Side Gallery. Una visita que se suele asociar a la del Muro es la del Check Point Charly, uno de los puntos fronterizos más conocidos durante la guerra fría. Estuvo en activo desde 1961 hasta los años 90 y muy cerca de él está situado el  «Haus am Checkpoint Charlie» un museo que conserva una documentación exhaustiva sobre todas las fugas y tentativas de fuga que se hicieron desde el Este para alcanzar la Alemania Occidental. Algunos de los objetos expuestos allí son realmente sorprendentes, como un globo construido durante meses con retazos de telas, maletas trucadas para transportar hombres, coches cuyos maleteros han sido modificados…

Espero haber despertado vuestro espíritu viajero con este artículo ¡ya solo falta preparar las maletas!