Había una playa

Había una playa

Había una playa a la que me llevaban mis padres. No se si era grande ni pequeña, apenas lo recuerdo. Pero si que recuerdo las sensaciones y los momentos mas reconfortantes de mis veranos allí.

El sol perpétuo todos los días, la arena moldeable, los infinitos castillos que se podían construir, las olas rompiendo en la orilla, la espuma del mar, mi piel morena y curtida, la de mi hermano, los veraneantes tumbados, las escaleras de acceso, los gritos de los niños, los baños eternos, el bocadillo de media tarde, los primeros top-less, la cantinela de los padres para que saliésemos del agua, la cantinela de los padres para darnos crema, amigos efímeros de un solo verano, la foto con la familia, las colchonetas y sus revolcones en el agua, las aguadillas, y mil y una sensaciones mas.

Y ahora con el paso del tiempo, me vienen a la memoria cada vez que voy a una playa, no importa si voy a Salou, a una playa de la Costa de Almería, o de Galicia. Y veo que cambian los tiempos, que vamos de otra manera a la playa, que llevamos mil y un entretenimientos, que tenemos mas servicios y probablemente mejores y mas seguras playas, pero cuando veo a niños y niñas jugando en la arena, rebozándose, descubriendo los placeres de las construcciones que se deshacen en minutos, veo que están experimentando las mismas sensaciones que yo tenía entonces.

Todo esto me viene a la cabeza también ahora que estoy delante de esta pantalla y miles de vosotros estáis ajenos a esto, mientras disfrutáis de esos placeres. Seguid haciéndolo, eso también es calidad de vida.

orilla del mar
Foto de Bogers

 

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