Un fin de semana en Cracovia : Visitar las minas de sal de Wieliczka

Un fin de semana en Cracovia : Visitar las minas de sal de Wieliczka

Altar mayor de la Capilla de Santa Kinga - Minas de sal de Wielickza
Altar mayor de la Capilla de Santa Kinga – Minas de sal de Wielickza

Aquí llega la última parte del viaje a Cracovia, con una visita realmente original y diferente a lo que se suele ver habitualmente : la mina de sal de Wielickza. Por si acaso, aviso a todo aquel que se anime a visitar estas galerías declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad en el año 1.978, que, si moralmente no son tan agotadoras como Auschwitz, físicamente si que se requiere estar en perfectas condiciones para aguantar todo el trayecto por la mina. El que avisa no es traidor…

Esta mina afirma con orgullo ser la “empresa” polaca más antigua con más de 700 años de existencia. Desde tiempos inmemoriales, la sal ha sido un bien muy valioso que ha servido incluso de moneda de cambio o de remuneración (“salario”) para un trabajo. Siempre ha sido un negocio muy lucrativo lo que ha llevado las autoridades a mantener está mina abierta a la explotación durante siglos hasta reconvertirla en atracción turística que recibe hoy hasta 1.200.000 visitantes al año. A pocos más de 10 km de Cracovia,  esta mina ofrece un recorrido por galerías enteramente compuestas de sal que no permiten conocer un poco más de la extracción de la sal a través de las épocas y sus dificultades.

Plano de la visita a las Minas de sal de Wielickza - Cracovia
Plano de la visita a las Minas de sal de Wielickza – Cracovia

Durante el trayecto, se visitan más de 20 estancias entre las cuales, la más espectacular cuya foto encabeza el post, la Capilla de Santa Kinga. Todo lo que se ve en esta capilla está enteramente hecho de sal, las estatuas, los bajo relieves, las lamparas… prácticamente todo fue creado de forma totalmente desinteresada por 3 mineros que trabajaron en estos menesteres a lo largo de 25 años, dos o tres horas al día después de su propio trabajo en la mina. Hay que reconocerles el mérito artístico, cristiano y humano porque a mi personalmente, lo que menos me apetecería después de estar todo el día en una semi-oscuridad y dando golpes a a paredes de sal sería quedarme allí abajo para esculpir… ¡Menos mal que todo el mundo no es como yo! Durante toda la visita se aprecian numerosas muestras artísticas en las galerías desde estatuas de trabajadores que nos ilustran como se trabajaba en las minas hasta gnomos que parecen estar en su habitat natural pasando por pozos de agua y largas galerías donde no hay quién resista la tentación de chupar discretamente las paredes para comprobar que son realmente de sal. Os aseguro que lo hacen todos y cada uno de los visitantes de Wielickza!

Alto relieve de la Capilla Santa Kinga - Minas de sal de Wielickza
Alto relieve de la Capilla Santa Kinga – Minas de sal de Wielickza

Siguiendo con datos técnicos, la visita dura unas 3 horas y la visita siempre es con un guía  local, no es cuestión de perderse por los pasillos… Se recomienda llevar algo de ropa de abrigo, sobre todo para los despistados que la visitan durante los meses de verano porque la temperatura en la mina está siempre entre 14 y 16 grados. Y lo que hay que tener muy en cuenta es que se baja a más de 130 metros de profundidad por lo que hay que bajar 360 escalones a la entrada y 440 escalones más a lo largo de la visita. : preparad las piernas y un calzado adecuado! La verdad es que mientras se baja da vértigo asomarse a la pequeña apertura central de la escalera y darse cuenta de lo recorrido… Eso sí, han tenido piedad de nosotros y la subida se hace a bordo de un auténtico ascensor de mineros : no todo es sufrir en la dura vida del turista. Además de las escaleras, también hay que tener en cuenta que la visita clásica nos permite recorrer un poco más de 3 kilómetros de galerías por lo que hay que ir preparado a disfrutar de una visita espectacular pero también a notarlo en las piernas al terminar. De todas formas si os quedáis sin fuerzas siempre podáis quedaros a dormir en el Albergue Slowacki situado a 125 m de profundidad, por si os gustan los hoteles bajo tierra

Capilla - Minas de sal de Wielickza - Polonia
Capilla – Minas de sal de Wielickza – Polonia

Y no podía acabar estos post sobre Cracovia sin un apartado sobre la gastronomía polaca : una delicia! Os pongo en antecedentas : me gusta cualquier tipo de comida pero tengo predilección por los llamados “platos de cuchara” por lo que Polonia podría ser mi paraíso. No es el sitio ideal para todos los que prefieran una ensalada y un filete vuelta y vuelta pero también hay que entender que en Polonia hace frio (y mucho!) la mayor parte del año y los oriundos necesitan alimentos que se “agarren al riñón“! Así que si sois como yo y os gustan los guisos, las salsas y las sopas creo que os va a encantar. Una comida polaca empieza casi siempre con una sopa, ya sea de verduras o de carne y a menudo presentada dentro de un pan que además de quedar muy bonito, está buenisimo para comer cuando se termina el plato.

Sopa de champiñones en costra de pan al estilo de Cracovia - Polonia
Sopa de champiñones en costra de pan al estilo de Cracovia – Polonia

Además, la gastronomía polaca ha recibido muchas influencias de sus vecinos limítrofes, entre ellos los húngaros, por lo que no es difícil encontrar varios platos de carne guisada que recuerdan mucho a los goulash (como el bigos) y que vienen a menudo acompañados de col fermentada, un acompañamiento muy habitual en Polonia como lo es en Praga y, en general todo el este de Europa. También se pueden degustar mucho platos con col fresca (la medicina del pobre!) como el Golabki compuesto de hojas de col rellenas de carne, verduras y arroz y luego guisadas a fuego lento con salsa de tomate.

Es también muy común el consumo de pierogis, una suerte de ravioli relleno con todo lo que os podáis imaginar, verduras, carne de cerdo, de ternera… existen incluso versiones dulces para los que quieran hacer una comida completa mono tema. Es un plato tan popular y tan barato que suele aparecer en todo los mercados del país, en sendos puestos callejeros que los ofrecen calientes y listos para consumir mientras se pasea por el mercadillo. Y por supuesto, en cualquier lugar de Cracovia o de toda Polonia podemos comer unas salchichas buenisimas ahumadas en muchos casos y todas con un sabor estupendo o el consabido codillo que no puede faltar en toda la gastronomía de Centro Europa o del Este. Y por supuesto, todo regado con las mejores cervezas polacas que poco a poco le están ganado terreno al vodka como bebida nacional. Creo que ya tenemos el pack completo para visitar Polonia.

Los "pierogis" y sus rellenos para todos los gustos. Polonia
Los “pierogis” y sus rellenos para todos los gustos. Polonia

2 Replies to “Un fin de semana en Cracovia : Visitar las minas de sal de Wieliczka”

  1. Después de haber visitado Polonia tengo muy buenos recuerdos de mi visita a New Orleans Gentelmen’s Club & Night Restaurant. ¡El mejor club de noche en el que había estado jamás!

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