Descubriendo el lado más salvaje de Canadá

Descubriendo el lado más salvaje de Canadá

Bandera de Canadá

No sé a vosotros pero a mi me encanta Canadá, tanto la parte de habla inglesa cómo los territorios que han mantenido el francés como lengua vehicular aunque con algún que otro giro que la hacen un poco difícil de entender ¡por lo menos para mi! Así que si os parece, a lo largo de varios post nos vamos a pasear por este gran país hablando de su naturaleza, su gastronomía, sus costumbres… ¡todo lo necesario para que os apetezca coger una maleta y empezar el viaje!

La ruta más habitual para conocer Canadá es empezando desde Toronto y volviendo por Montreal o al revés. Toronto es una de las mejores ciudades del mundo para vivir según muchos especialistas del tema ya que posee unos de los indices de criminalidad más bajos del mundo, es una ciudad muy implicada en el cuidado del medio ambiente y, además el nivel de vida es más que atractivo. En Toronto es muy recomendable visitar el activo centro financiero, la avenida University con algunos de los hospitales más antiguos de la ciudad y terminar a los pies de la torre más famosa de Toronto, la CN Tower.. Este monumento mide nada menos que 553,33 metros y es el monumento más visitado de la ciudad con más de dos millones de visitas al año. Para todos aquellos que no tienen miedo al vacío os recomiendo subir al mirador de la torre porque además de unas vistas panorámicas sobre toda la ciudad vais a poder disfrutar de la sensación increíble que se siente al andar sobre un suelo de cristal a tanta altura. Para terminar nada mejor que una visita al segundo barrio chino más grande de Canadá y un recorrido gourmet por algunos de los restaurantes asiáticos más conocidos como el Spadina Garden.

Cataratas del Niágara desde la terraza panorámica del restaurante Skylon.
Cataratas del Niágara desde la terraza panorámica del restaurante Skylon.

Desde Toronto es también muy cómodo hacer una excursión hasta las Cataratas del Niagara, uno de los destinos favoritos de los viajes de novios de las parejas americanas. Se puede disfrutar de una excursión de un día con un paseo sobre la nueva pasarela, un vuelo sobre las aguas embravecidas o coger un barco y llegar muy cerca de la caída del agua para volver totalmente empapado con la sensación de haber burlado los elementos. Es muy recomendable también un almuerzo en el restaurante Skylon para disfrutar de unas vistas incomparables sobre las cataratas y, para los más románticos, nada mejor que pasar una noche en “el pueblo más bonito de Ontario” y ver un espectáculo de fuegos artificiales sobre las aguas.

Después de disfrutar de las vistas podemos seguir hasta Ottawa, pasando por la región de las 1000 islas aprovechando la ocasión para hacer un crucero a través e ese paisaje sembrado de islas, algunas de ellas diminutas, donde, desde hace siglos, las personas con mayores ingresos decidieron construirse residencias segundarías para disfrutar del paisaje y de la tranquilidad del lugar. Por eso es un auténtico espectáculo natural y arquitectural visitar este tranquilo lago desde el barco. Se puede completar esta visita, sobre todo si vais con niños, con un recorrido por el por el Upper Village Canada, una reproducción de un típico pueblo canadiense del siglo XIX donde se pueden ver actuaciones, así como tiendas de productos tradicionales (queserías,panaderías) o oficios antiguos como herreros o molineros.

Vista del Castillo de Frontenac y del puerto de Quebec.
Quebec – Vista del Castillo de Frontenac y del puerto.

Después de este día relativamente relajado podríamos irnos hasta una preciosa ciudad Patrimonio de la Humanidad, Quebec. Hace unos 450 años, un navegador francés llamado Jacques Cartier llegaba a esta bonita región de Canadá y más tarde otro francés, Samuel de Champlain, decidía construir allí un trocito de Francia. Por supuesto, también se llevó el idioma francés hasta estas tierras, un idioma que estuvo a punto de pasar a la historia cuando llegaron los ingleses a reclamar las mismas praderas.  Pero curiosamente,  los quebequences decidieron oponerse a la invasión con los armamentos habituales pero también conservando el idioma de Jacques Cartier que se habla todavía hoy en día con giros algo antiguos y ciertos tintes ingleses. Además de divertiros intentando entender lo que dicen los habitantes, podréis disfrutar de una de las ciudades más bellas de Canadá, el viejo Quebec es un viaje a través del tiempo. Podemos empezar con una visita de la place Royale un auténtico pueblecito perdido en medio de la ciudad, el barrio del Petit Champlain, accesible con funicular y con su aspecto de pequeño Montmartre, o el Vieux Port (puerto antiguo) con su preciosa calle Saint Paul llena de tiendas de antigüedades, cafés y terrazas donde disfrutar del paso del tiempo…. Cómo podéis verlo, ¡Quebec es una parada imprescindible durante vuestra visita de Canadá!

Notre-Dame de Montreal
Notre-Dame de Montreal

Para terminar podríamos acercarnos hasta la ciudad más poblada de Quebec : Montreal. Es también una ciudad muy “afrancesada” que ha conservado una gran parte de su patrimonio artístico y cultural y que ofrece a sus visitantes un entorno alegre, dinámico y perfecto para pasar unos días disfrutando a la vez de los monumentos y del ambiente. Entre las cosas que uno no se puede perder en Montreal esta el barrio del Mont Royal con sus casas bajas a las que se accede por unas pocas escaleras de hierro forjado, la calle Sainte Catherine, la arteria principale de la ciudad vieja con sus tiendas, cafés y salas de espectáculo, o el RESO es decir todo el entramado de calles subterráneas que constituyen una segunda ciudad pensada para los días más duros el invierno cuando no apetece poner un pie en la calle. Igual que Toronto, Montreal cuanta con nada menos que 32 kilómetros de galerías subterráneas que son en realidad como un gran centro comercial donde abundan las tiendas, los cafés… con el único fin de mantener a sus clientes calentitos cuando las temperaturas bajan a menos de 20º bajo cero.

Espero que ya os hayan entrado ganas de visitar Canadá con esta pequeña información que he compartido con vosotros… En post posteriores hablaremos de las curiosas “cabañas de azúcar” de Canadá, de la gastronomía canadiense (¡conmigo no podía faltar!), de actividades para hacer en este gran país etc… ¡Hasta muy pronto!

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