Visitar la Gran Muralla China desde Beijing : tramo de Badaling

Visitar la Gran Muralla China desde Beijing : tramo de Badaling

Ya hemos visto algo de Beijing así que nos vamos a alejar un poco de la capital para conocer el monumento más conocido de China y casi del mundo : La Gran Muralla China.

Obra faraónica puesta en marcha hace unos 2.000 años, este muro gigante se extiende a lo largo de entre 6.700 km y 8.850 km según tomen en consideración solo la obra civil o también la parte natural de la muralla es decir montañas, riscos etc… Sea como sea no cabe duda que era y sigue siendo la obra más ambiciosa jamás emprendida.

China estaba antiguamente compuesta de varios territorios independientes que defendían sus propias fronteras con tramos de murallas que les protegía tanto de sus vecinos (¡lo más común!) como de posibles invasores extranjeros. Con la llegada al poder del Emperador Qing (dinastia de 221 a.C – 589 d.C) la cosa empezó a cambiar porque absorbió a lo largo de su reinado varios estados vecinos creando el Primer Reino Unificado de China. Con el objetivo de defender sus nuevas fronteras contra los Hunos mandó unir los tramos ya existentes y prolongar los muros hasta formar lo que hoy conocemos como la Gran Muralla. En mayor esplendor, en el siglo XVI, se extendía desde la frontera con Corea hasta el desierto de Gobi, en la actualidad se conserva alrededor del 30% de la obra original. Es Patrimonio de la Humanidad desde 1987 y hoy vamos a visitar su tramo probablemente más popular por su cercanía a Beijing y su excelente estado de restauración : Badaling.

Mapa de los sectores de la Gran Muralla China en Pekín - Fuente: tourbeijing.com

Aunque os comenté en el post anterior que me molestó un poco ver Beijing con tanta gente (coincidimos con el 1 de mayo) he de decir que en  este caso me ha gustado más conocer la muralla con gente que sin ella. Lo sé ¡soy un poco veleta! Pero para mi tiene su explicación : en Beijing un cúmulo de visitantes solo significa más tráfico, más filas, peor visión etc… pero en Badaling, fuimos a primera hora de la mañana y aunque estaba ya concurrido, no noté sensación de agobio como en la capital. La muralla es realmente muy grande y el espacio para recorrerla es muy amplio también y además me gustó mucho poder compartir un día de vacaciones como una familia china. Me encantó ver padres con sus hijos, abuelos acompañando a los nietos, familias pararse para hacer un pic-nic con algunas comidas de lo más exótico (¡nunca había visto cuellos de pato secos que se comen como un snack!)… Además, soy una negada con los palillos, y todavía sigo en choc después de haber visto a un niño, que no tendría ni 3 años, coger con arte y sin ningún esfuerzo y con palillos unos cacahuetes fritos que le servía su madre como aperitivo. La vida es una cura de humildad…

Paseo por la Gran Muralla – Badaling – China

También reconozco que fui a China con la idea que los chinos eran unas personas muy desagradables, sucios y muy maleducadas (todo el mundo cuenta lo mismo…) y una vez allí no me pareció para tanto. Es cierto que es muy difícil comunicarse porque nadie habla inglés y los que podrían saber un poco más, es decir los empleados de las recepción de un hotel internacional por ejemplo, solo saben decir las 17 palabras necesarias para hacer el check in y después… ¡ambos estamos perdidos, cliente y empleado! Pero en la propia Muralla por ejemplo me encontré con gente muy sonriente, incluso les gustaba posar (¡sobre todo los abuelos con los nietos!) y aunque ciertamente nuestra exigencia higiénica es bastante más elevada que las normas del país se podía tolerar sin problemas. Quizás lo que más me “sorprendió” fue ver a niños muy pequeños con pantalones con apertura central en vez de pañales, así con ponerse de cuclillas en cualquier sitio : ¡listo! Debo decir que eso si me pareció bastante anti-higiénico… ¡pero por lo demás, haciendo la vista gorda se puede llevar!

Después de esta digresión antropológica : qué vais a ver en Badaling? Es una de las zonas más restauradas de la muralla situada a apenas 80 kilómetros de Beijing y es el primer tramo que fue abierto al público en 1.957 aunque data de los años 1.500.  Dicen que es uno de los tramos que requiere menos esfuerzo físico porque además tiene un teleférico que lleva directamente hasta una de las torres pero hay que tener en cuanta que hay que estar un poco en forma para  ir a la Gran Muralla : ¡hay muchas subidas y bajadas! Tenedlo en cuanta e id preparados con buen calzado y agua (sobre todo en verano) para que no se haga demasiado pesado ya que para recorrer con tranquilidad toda la extensión hasta una de las torres de guardia son necesarias al menos 2h30 o 3h. En Badaling los muros tiene una altura media de 7 metros y algunos de sus tramos tienen hasta 6 m de anchura por eso os comentaba que es difícil sentirse realmente agobiada por la gente, hay sitio para circular. La vista desde algunos tramos es realmente bonita porque la Muralla parece una interminable serpiente que se desliza por todo el paisaje. Por cierto aprovecho la ocasión para tumbar un mito : la Gran Muralla no se ve desde el espacio y menos desde la luna. Es una leyenda urbana que se mantiene muy viva hasta hoy pero que no tiene un ápice de realidad, fue el simple error de un astronauta que se entusiasmó un poco más de lo que debía. ¡Siento fastidiar este día con una noticia tan impactante pero la verdad es la verdad!

Vista de la Gran Muralla con algún grafitis… Badaling – China

Otra cosa que a mi personalmente me ha llamado mucho la atención durante esta visita es la cantidad de grafitis que había en las paredes, me sigue pareciendo de los más insoportable la gente que quiere dejar alguna prueba de su (mísera) existencia en paredes centenarias…¡¿no tienen ya Instagram, Facebook… y demás redes narcisistas?! O su equivalente chino vaya. Me asombra el poco respeto que puede llegar a tener la gente frente a obras que les superan del todo, ya me indignó en Berlín con las pinturas del Muro, pero me ha vuelto a pasar exactamente lo mismo aquí. Me parece absolutamente inadmisible ver en tantas ciudades del mundo muros, estatuas y demás obras de arte estropeadas por inconscientes. Personalmente aconsejaría a esas personas que donarán el dinero de su viaje a otras que no se lo pueden permitir pero que lo aprovecharían más y serían más respetuosos. ¡Yo lanzo la idea!

Os dejo disfrutar de la Gran Muralla y seguiremos con más post de este inmenso país…

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