Vista de Florencia

Florencia es una de esas ciudades que parece sacada de la imaginación de algún artista en busca de LA ciudad perfecta… En mi caso, reconozco que siento especial predilección por Roma, por sus calles, su gente, por ese ambiente más del sur de Italia y porque alberga (a mi entender) la estatua más perfecta del mundo : el Moisés de Miguel Ángel. Pero creo que ya he tenido ocasión de comentaros mi amor incondicional por esta maravilla de mármol y su ciudad así que no voy a ser más pesada ni con el Moisés ni con Roma y voy a centrarme en Florencia, ciudad de los Medicis y cuna del Renacimiento.

Cuando lleguéis a Florencia, lo más sencillo es ir directamente al centro de la ciudad es decir a la Plaza del Duomo y lanzaros de cabeza en toda la belleza del Renacimiento. En esta plaza os esperan 3 obras que justifican por si solas las visita de la ciudad : La Catedral Santa Maria del Fiore, el Campanile de Giotto y el Baptisterio di San Giovanni.

La Catedral de Florencia :

Es una de la iglesias más grandes de la cristiandad, 160 m de longitud, 43 m de ancho y hasta 100 m de altura en la cúpula (hoy en día es la quinta iglesia más grande del mundo). La parte más espectacular del edificio es sin duda la fachada decorada de mármoles de tres colores, blanco de Carrara, mármol de Prato de color verde y el de Siena de color rojo. de hecho la parte exterior es realmente la más espectacular, los visitantes se quedan a menudo sorprendidos por la austeridad de la decoración interior frente a una fachada tan colorida con profusión de estatuas, relieves, colores… Si os animáis a subir a la cúpula son 436 escalones!

Catedral de Florencia - fachada principal

Catedral de Florencia – fachada principal

El baptisterio San Giovanni :

Este edificio octogonal del siglo XV, cuya decoración nos recuerda la de la propia catedral, alberga en su interior un espectacular mosaico en el más puro estilo bizantino que nos cuenta la historia de San José, Jesucristo y San Juan Bautista. En origen, este edificio fue un templo pagano dedicado a Marte y recientes excavaciones han confirmado que se edificó sobre cimientos romanos del siglo I después de Cristo. Sin embargo lo más destacable del batistero son sin duda sus puertas, en particular las del lado este o puerta de Oriente, esculpidas en bronce por Lorenzo Ghiberti y que Miguel Angel no dudó en calificar de “Puertas del Paraiso. Estas puertas describen en 10 paneles varias escenas del Antiguo Testamento como la Expulsión de Adan y Eva del Paraíso, La muerte de Abel, Moisés recibiendo las Tablas de la Ley o David contra Goliat. Estos relieves están exquisitamente tallados y personifican toda la perfección del Renacimiento, las puertas originales están en el Museo del Catedral y lo que podemos admirar desde 1948 son copias.

Batisterio de San Giovanni - Florencia

Batisterio de San Giovanni – Florencia – (Foto VoronoV)

Campanile de Giotto :

Este campanile mide casi 85 m de alto sobre una base cuadrada de 15m de lado, esta situado en la misma línea que la fachada principal probablemente para liberar el sitio necesario para la instalación de la enorme cúpula prevista en el primer proyecto de Arnolfo di Cambio. Los más valientes podrán subir los 414 escalones hasta la cima (no hay ascensor!) y disfrutar desde allí de una panorámica espectacular sobre la propia cúpula de la Catedral, la plaza y sobre todo el centro de la ciudad.

Catedral de las Flores de Florencia (foto de bonacherajf)

Catedral de las Flores de Florencia (foto de bonacherajf)

Podemos acercarnos después a otra plaza emblemática de Florencia, la Piazza della Signoria, donde podremos admirar una de las mayores obras de arte de Miguel Angel, el “David”. Si la plaza del Duomo era el centro de la vida religiosa de Florencia, esta sería el centro de la vida política con el Palacio Viejo con su estilizada torre de 94 m de altura, el Tribunal de las mercancías… Es actualmente la plaza principal de la ciudad, aquí se celebran las fiestas, las protestas, las reuniones ciudadanas es realmente el corazón de la vida de los florentinos además de una galería de estatuas al aire libre bastante única en el mundo. Entre ellas destaca por supuesto el “David” cuya mirada a la vez concentrada y ausente nos observa a más de 5 m del suelo. Esta estatua que escandalizó la sociedad cuando se expuso por primera vez al tratarse de un desnudo integral (desde la antigueda no ocurría) reunió rápidamente muchos defensores entre los artistas del renacimiento considerándola como una de las más logradas de su época. Sin embargo para ver el original tendremos que acercarnos a la Galleria della Academia donde está expuesto debajo de una gran cúpula que pone en valor la pureza del mármol y la delicadeza de la escultura.

Detalle del David de Miguel Angel - Florencia -

Detalle del David de Miguel Angel – Florencia – Foto de Scott Abelman

Siguiendo nuestro paseo podemos llegar hasta otro de los emblemas de Florencia : el Ponte Vecchio, probablemente uno de los puentes más famosos del mundo y es el puente de arco segmentado, construido totalmente en piedra, más antiguo de Europa . Este puente medieval sobre el que se “instalaron” casas colgantes durante los siglos XV y XVI es uno de los sitios más animados de la capital de la Toscana. Las tiendas medievales que un día pertenecieron al gremio de carniceros y matarifes están ahora regentadas por joyeros y orfebres y somos afortunados por poder admirarlo hoy porque el Puente Vecchio es el único puente de la ciudad que no fue destruido durante la Segunda Guerra Mundial. La verdad es que a pesar de estar siempre muy concurrido, es muy agradable recorrer este puente y pararse a mirar todas las tiendas que exponen allí todo el “savoir-faire” de la joyería florentina. Encima del Puente Vecchio pasa el Corredor Vasariano, un pasillo que conectaba el Palacio Pitti con el Palacio Vecchio y llega hasta la Galería Uffizi, este último tramo es ahora una galería de arte donde se exponen un colección de retratos de la familia de los Médicis

Ponte Vecchio - Florencia

Ponte Vecchio – Florencia

Por último, para conocer Florencia os recomendaría andar y perderos un poco por la ciudad, el centro de la ciudad es inabarcable en cuanto a a arte y belleza pero es relativamente pequeño para recorrerlo a gusto. No hay nada como pasearse y encontrarse con algún mercado como el de Sant’ Ambrogio, un mercado cubierto muy animado donde se reúnen los florentinos para comprar los productos más frescos y preparar así los mejores platos de la gastronomía toscana. Siempre es muy agradable encontrarse sin esperarlo con una deliciosa fuente renacentista o con una iglesia escondida entre fachadas antiguas, Florencia sabe sorprender a sus visitantes, y si no tenéis suficiente con ella podéis disfrutar de una excursión a Siena y su famosa plaza del Palio (a 75 km) o acercaos a San Giminiano (a 56 km) una preciosa ciudad medieval con una cantidad sorprendente de torres y torreones.

Ya para terminar os voy a hacer una recomendación que quizás os parezca curiosa pero a mi me parece una forma divertida de conocer Florencia : leer “Inferno” el último best seller de Dan Brown. En esta novela, el protagonista habitual del autor, Robert Langdon, tiene que recorrer la ciudad siguiendo pistas de la Divina Comedia de Dante, uno de los de los más conocidos hijos de Florencia. Siguiendo al protagonista en su investigación podemos recorrer los sitios más conocidos de la ciudad, lugares menos famosos y recibir de paso una lección de historia que nunca viene mal, de la forma más amena posible.